La
Mente Original
¿Te has sentado alguna vez quietamente, con los ojos cerrados y has
observado tu propio pensamiento? ¿Has observado el funcionamiento de tu
mente – o más bien – se ha observado tu mente a sí misma en operación?
Simplemente para ver cuáles son tus pensamientos, ¿cuáles tus
sentimientos, cómo miras los árboles, las flores, los pájaros, la
gente, cómo respondes a una sugerencia o cómo reaccionas a una nueva
idea? ¿Has hecho alguna vez tal cosa?...
Si no lo has hecho estás perdiendo un montón de cosas. Saber cómo
funciona la propia mente es un propósito básico de la educación. Si no
sabes cómo reacciona tu mente, si tu mente no advierte sus propias
actividades, nunca descubrirás en qué consiste la sociedad. Puedes leer
libros de sociología, estudiar ciencias sociales, pero si no sabes cómo
funciona tu mente no puedes entender qué es la sociedad porque tu mente
es parte de la sociedad: es la sociedad. Tus reacciones, credos, las ropas
que vistes, las cosas que haces y que no haces y lo que piensas... La
sociedad está hecha con todo eso, es la réplica de lo que está
sucediendo en tu propia mente. Así es que tu mente no está apartada de
la sociedad, no es diferente de tu cultura, de tu religión, de tus
variadas divisiones de clase, de las ambiciones y conflictos de la mayoría.
Todo ello es la sociedad y TÚ eres parte de eso. No existe un TÚ
separado de la sociedad.
Ahora bien, una sociedad está siempre tratando de controlar, moldear,
configurar el pensamiento de los jóvenes. Desde el momento en que naces y
comienzas a recibir impresiones, tus padres están constantemente diciendo
qué hacer y qué no hacer, qué creer y qué no creer: te dicen que
existe Dios o que no hay Dios sino sólo el Estado y que algún dictador
es el profeta. Desde la infancia estas cosas son vertidas en ti, lo que
significa que tu mente - que es muy joven, impresionable, inquisitiva,
curiosa de saber, deseosa de descubrir - va siendo gradualmente
encajonada, moldeada, condicionada a fin de que calces en el molde de
determinada sociedad y no seas un revolucionario. Dado que el hábito del
pensamiento moldeado ha sido establecido en ti, inclusive si te
“rebelas” lo haces dentro de las pautas. Es como los prisioneros que
se sublevan a fin de tener más conveniencias o mejor comida, pero siempre
dentro de la prisión. Sea que busques a Dios o trates de descubrir cuál
es el gobierno más justo, ello ocurre dentro del molde de la sociedad,
que dice: “Esto es cierto y esto es falso, esto es bueno y esto es malo,
éste es el líder apropiado y éstos los santos”. Entonces tu rebelión
o las revoluciones producidas por gente ambiciosa o muy sagaz, están
siempre limitadas por el pasado. No son revueltas o revoluciones, son mera
actividad intensificada, una batalla un poco más valiente...dentro del
molde. La rebelión real, la auténtica revolución consiste en salir del
molde e inquirir fuera de él.
Ya ves, todos los reformistas, no importan quiénes sean ellos, están
meramente preocupados por mejorar las condiciones dentro de la prisión.
Jamás te dicen que no te conformes, nunca te dicen: -“Quiebra los muros
de la estructura y de la autoridad, sacude el condicionamiento que refrena
tu mente”...Y es en eso en lo que consiste la educación real, no en
pedirte que apenas apruebes los exámenes para los que te has preparado o
que escribas o repitas algo que aprendiste de memoria, sino ayudarte a que
veas los muros de la prisión donde la mente permanece cautiva.
La sociedad nos influencia a todos, constantemente nos modela nuestro
pensamiento y esta presión externa se va traduciendo gradualmente en
presión
interna;
pero por más hondo que penetre, sigue siendo exterior y no hay nada que
puedas llamar interior mientras no quiebres el condicionamiento.
Debes saber qué estás pensando, sea que lo hagas como hindú, musulmán
o cristiano; o sea, en los términos de la religión a la que perteneces.
Debes tener conciencia de lo que crees o de lo que no crees. Todo ello es
un molde de la sociedad y, al menos que te vuelvas consciente del molde y
te apartes de él, sigues siendo un prisionero aunque pienses que estás
en libertad. Pero, ya ves, la mayoría de nosotros estamos preocupados por
rebelarnos dentro de la prisión; queremos mejor comida, un poco más de
luz, una ventana más grande para ver un poco más de cielo... Seguimos
siendo prisioneros y no hay libertad en la prisión. La libertad está
fuera de los muros, fuera del molde de la sociedad; pero
para ser libre de ese molde debes comprender todo su contenido, lo cual
significa entender tu propia mente. Es la mente quien ha creado la actual
civilización, esta cultura o sociedad atada a la tradición y, sin
comprender tu propia mente, meramente rebelarse como un comunista, un
socialista, ésto o aquello tiene escaso significado. Por ello es
importante el autoconocimiento, ser consciente de tus propias actividades,
tus pensamientos y tus sentimientos. Cuando estás plenamente consciente
de ti mismo, tu mente se vuelve muy sensible, muy alerta.
Trata de hacer esto no algún día en el futuro distante, sino mañana o
esta tarde misma. Si hay demasiada gente en tu habitación, si está
atestado, sal de allí, siéntate debajo de un árbol o en la ribera de un
río y observa quietamente como trabaja tu mente. No la corrijas, no
digas: -“Esto es correcto, esto es desacertado”, simplemente obsérvala
como si fuera una película. Cuando vas al cine no tomas parte del film,
simplemente lo observas. Del mismo modo observa cómo trabaja tu
mente. Es realmente muy interesante, más que cualquier película,
porque tu mente es el mundo entero, es el resumen, contiene todo lo que
los seres humanos han experimentado... ¿Comprendes? TU MENTE ES LA
HUMANIDAD...y cuando percibes eso, alcanzas una inmensa compasión. A
partir de esa comprensión surge el verdadero AMOR; entonces, recién
entonces, al ver cosas bellas, sabrás lo que es la belleza.
Jiddu Krishnamurti