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¡No
pierdas la calma!
No
te dejes dominar por la cólera.
Que
jamás el sol se ponga sobre tu ira.
Domínate
lo más que puedas.
Un
simple rayo de cólera puede destruir grandes y pacientes sembrados de amor y
cariño.
Procura
dominarte.
¿Quién
sabe si la persona que te ofendió no está arrepentida?
No
pierdas la calma...
Tu
hígado es demasiado precioso para que lo arruines.
No
recuerdes tus dificultades y dolores porque esto perjudica a tu salud y provoca
enfermedades.
No
des o tu cuerpo alimentos nocivos, pensamientos negativos.
Habla
siempre de salud, de progreso y de victoria.
Repite:
"la fuerzo de Dios habita en mí".
Los
buenos pensamientos producen frutos de alegría y aumentan cada día la
felicidad.
La
palabra del hombre es responsable del propio estado de salud física.
No
juzgues a tu prójimo.
No
pienses mal de las personas.
Cuántas
veces las apariencias engañan y lo que creemos un error resulta ser la verdad.
¡No
juzgues para no ser juzgado!
Si
estuvieses en la situación del otro, tal vez harías peor y no te gustaría que
te juzgaran mal...
No
hagas a los demás lo que no quieres que te hagan o ti.
Cuando
enseñas no seas arrogante.
Y
no olvides que toda la vida hay que aprender.
Aprovecha
todas las ocasiones paro aprender y no desprecies un buen consejo sólo porque
te parece que llega de labios menos capacitados.
Dios
ayuda a los hombres por medio de los mismos hombres, y a veces se sirve de
personas
que no son perfectos para darnos avisos importantes.
Trata
de no leer cosas desagradables y tristes, escándalos y desastres.
Lee
y piensa solamente en lo que es bueno y puro, hermoso y verdadero.
Di
a ti mismo que éstos son los únicos estados dignos de Dios y de los hombres.
No
converses sobre tus enfermedades, dificultades o pobreza.
Cuanto
más hables de eso más se agravará. Habla de salud y de abundancia y vive con
optimismo y alegría.
La
belleza de las cosas es transitoria y pasa rápidamente.
Procura
descubrir la belleza interna de
las personas con las que
convives.
Hay
flores bellísimas y perfumadas que sólo duran pocas horas.
Sin
embargo, aunque feas, las piedras duran milenios y realizan sus tareas.
Por
lo tanto, no seas superficial.
No
prefieras lo efímero a lo eterno, la belleza a la sabiduría.
Afírmate
en lo que dura para siempre, que es el Espíritu inmortal, nuestro verdadero Y0,
y no en lo que
desaparece.
No
juzgues demasiado pequeño tu trabajo.
En
ninguna obra de arte se pueden descuidar los detalles.
Cuando
los detalles son perfectos, entonces podemos decir que una cosa es de primera
calidad.
No
busques trabajos grandiosos y de realce. Trata de dar cuenta integralmente del
servicio pequeño que te fue confiado.
De
la perfección con que lo ejecutares, dependerá la oportunidad para recibir
una responsabilidad mayor.
Aprende
a vivir los hermosos momentos de la vida.
Aprovecha
los minutos de alegría sin la prisa de incursionar en ocupaciones agitadas.
Goza
ampliamente de tu reposo espiritual. Mira el paisaje, contempla las estrellas,
aprecia los caprichos de la naturaleza, recoge en todos los canteros las
flores de la alegría.
Vive
integralmente los hermosos momentos de la vida.
No
te dejes arrastrar por la vanidad.
Aprende
a conocerte.
No
te creas indispensable.
Cuando
te llegue la tentación de creerte insustituible, acuérdate de una verdad
irrefutable: sólo Dios es indispensable.
¡No
te envanezcas!
Dios,
que es grande, no firmó ninguna de sus obras...
No
lo olvides: quien se ensalza será humillado y quien se humilla será ensalzado.
"Cuando
encuentres tinieblas ante ti, no las maldigas; al contrario, trata de encender
una luz".
Cuando
alguien se equivoca, no lo condenes ni lo ataques, enciende una pequeña luz
delante
de él con tu ejemplo.
No
existe nada mejor para ayudar a los otros que mantener nuestra luz prendida;
nuestro ejemplo servirá de farol para guiar al prójimo y mostrarle el camino.
No
codicies lo que pertenece a otros.
No
quieras enriquecerte a cuestas de otra persona.
Todo
lo que es tuyo, por derecho divino, te llegará a las manos en el momento
oportuno; ni antes ni después.
En
la hora exacta recibirás lo que mereces.
Por
lo tanto, trabaja confiando en el Padre, pues no cae un solo cabello de tu
cabeza sin que Él lo permita.
No
te quejes del mundo.
El
mundo no es malo.
Son
los hombres que no alcanzan a ser buenos.
Pero
del barro inmundo nace la pureza de los lirios.
También
de lo que nos parece más impuro puede surgir una luz hermosa.
Observa
que la luz no se ensucia aunque se refleje en el pantano.
Trata
de tener pensamientos buenos, ya que éstos no dejarán de ser rectos aunque los
tengas en ambientes menos puros.
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