![]() |
Anterior | ![]() |
Volver |
Siguiente |
Dios
nos guía siempre y nos orienta en nuestra vida.
Pero
debemos ser sensibles, para oír su voz y saberlo interpretar o través de las
circunstancias que rodean nuestra vida, elevándonos a un mayor progreso
espiritual de nuestro ser.
Procura
meditar silenciosamente para oír la voz de Dios, que te guía sin jamás
abandonarte.
Sin
esfuerzo de nuestra parte, jamás llegaremos a la cumbre de una montaña.
No
te desanimes a mitad de camino: sigue adelante, porque los horizontes se tornarán
amplios y maravillosos a medida que vas subiendo.
Pero
no te ilusiones, porque sólo alcanzarás la cima de la montaña si estás
decidido a enfrentar el riesgo del camino.
No
te olvides de que, cualquiera sea tu posición en la vida, tienes siempre dos
niveles para observar: los que están arriba y los que están abajo.
Intenta
colocarte algunas veces en el lugar de tus jefes, y otras en el de tus
subordinados.
De
este modo, podrás comprender al vivo, los problemas que surgen de los dos
lados.
Así,
podrás ayudar mejor o unos y a otros.
No
limites el poder de tu vida.
No
pienses que conseguirás todo lo que deseas en esta vida.
Pero
confía, porque la vida es eterna, infinita.
No
pienses, además, que después de ésta, vas o empezar una vida diferente: nada
de eso.
Esta
misma vida continuará siempre.
Por
lo tanto, procura aumentar tus conocimientos y perfeccionarte, comprobando cómo
es efímero el momento actual, comparado con la eternidad.
Coloca
a Dios en todo lo que haces y en todos tus problemas.
Y
comprobarás que tus sufrimientos se transformarán en experiencia y enseñanza.
Coloca
a Dios en todos tus pensamientos, y tu vida se transformará en un himno de
alegría y de alabanza, porque los dolores se disiparán como las tinieblas con
las primeras luces de la aurora...
Lo
más importante es el momento presente.
Lo
que fueron nuestros padres no tiene importancia: lo que vale, es lo que tú
eres ahora.
El
momento presente es el creador del mañana.
Tu
felicidad está basada en los pensamientos de hoy.
Somos
esclavos del ayer, pero somos dueños de nuestro mañana.
Presta
mucha atención al momento que pasa, a lo que estás haciendo AHORA, porque del
"ahora" depende tu mañana.
Todo
tiene su propio momento.
“El
mismo firmamento tiene horario para las tinieblas y para la luz”.
¡Aprende
de la naturaleza!
Si
en ciertos momentos necesitamos recibir, no olvides que, en otros, tenemos
obligación de dar.
Ayuda,
pues, pero sin querer transformar a quien ayudas.
Cada
uno necesita caminar con sus propios pies, para aprender a vivir.
Aprende
a distinguir el momento oportuno para dar y recibir.
¡No
te irrites contra aquellos que te calumnian!
Son
bienhechores tuyos que están siempre llamándote la atención por tus
errores, reales o posibles.
¡Sigue
adelante!
El
dolor es el fertilizante que hace crecer en nosotros la actividad.
El
arado que rasga el seno de la tierra es el que permite una cosecha abundante.
Las
lágrimas fertilizan nuestro corazón, haciendo posible un progreso mayor...
Dios
está en todas partes, por lo tanto está también en nosotros, y en todas las
personas que nos rodean, buenas o malas.
Todo
proviene de Dios.
Todo
es manifestación divina.
También
aquello que nos parece malo o errado, puede ser la causa de un beneficio
futuro.
Nuestro
sufrimiento proviene del desconocimiento de la verdad fundamental: Dios dirige
todos los acontecimientos.
¡Ten
ánimo y coraje y vencerás todas las dificultades!
La
vida nos presenta a veces problemas difíciles.
Pero,
las dificultades superadas son un problema resuelto.
No
te desanimes jamás; tú tienes que vencer gallardamente todos los problemas que
se te presentan.
Si
el problema es complejo, divídelo en partes y véncelo separadamente.
Pero
no te desanimes jamás.
Dios
es la Energía Cósmica universal, que habita dentro de ti y de todo lo que
existe en los universos infinitos, a los cuales da vida y energía.
Confía
en esa fuerza inagotable que está dentro de ti.
Mantén
tu mente ligada a ella y no te lamentes de lo que te desagrada o te hace
sufrir.
Sonríe
ante las dificultades y confía en Aquel que te fortalece y vivifica.
Mantén
elevado tu optimismo en la vida.
El
que tiene el corazón lleno de amor, nada teme.
Afronta
todos los vendavales de la vida con una sonrisa en los labios.
Procura
amar a todos y a todo, también a los que te hacen sufrir, y llegarás a ser
perfecto, como el Padre Celestial, que da a todos sin distinción -buenos y
malos, justos e injustos- las mismas oportunidades de salvación.
¡No
alimentes enemistades!
Procura
hacer las paces con todos los que están enemistados contigo.
Aprovecha
la oportunidad de estar cerca de
tus adversarios para hacerles el
bien, a cambio del mal que te hicieron.
No
descuides el consejo de anular el mal en torno tuyo, mientras estás sobre la
tierra, para que, al salir de ella, tengas la conciencia tranquila.
No
digas nunca que eres pobre.
La
pobreza no es falta de dinero; la pobreza verdadera es la falta de comprensión.
Todo
el que comprende la vida, que sabe decir una palabra de consuelo, que sabe
extender una mano compasiva al que sufre, que sabe sembrar optimismo y alegría,
es rico, inmensamente rico de bondad, que nunca se acaba, por más que la
distribuya a millares de personas.
No
pierdas de vista tu filiación divina.
Dios
es Padre de todas las criaturas y vive en cada uno de sus hijos.
Todas
las criaturas son hermanas.
Las
diferencias raciales y religiosas son apenas pretextos superficiales.
Mira
a todos como templos vivos de la Divinidad y ama a Dios a través del amor a
las criaturas, procurando servirlo, sirviendo a tu prójimo con amor y
dedicación.
![]() |
Anterior | ![]() |
Volver |
Siguiente |