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¡Sé optimista!

Procura subir, y espera que siempre te acontezca lo mejor.

Aunque las apariencias sean contrarias, confía en Dios, que está dentro de ti, porque en Él existen todas las soluciones de tus problemas.

Mira hacia el lado bueno de la vida, hacia la felicidad y el progreso, y no detengas jamás la marcha.

¡Sé optimista y vencerás!

 

No te canses jamás de hacer el bien.

Cada vez que nos detenemos, nuestra alma comienza a experimentar la rigidez cadavérica.

El alma inactiva muere de tedio y cansancio.

No dejes que tu espíritu se sumerja en la inacción.

Vive alegre y entusiasta y emplea todas tus fuerzas para el bien, el amor, distribuyendo cariño a los que te rodean en la vida.

 

No des mucha importancia a la edad de tu cuerpo físico.

Sé siempre joven y bien dispuesto espiritualmente.

El alma no tiene edad.

La mente jamás envejece.

Aunque el cuerpo sufra los síntomas de la edad física, tú consérvate joven y bien dispuesto, porque esto depende de tu mentalidad positiva.

Procura que la juventud de tu espíritu se irradie a través de tu cuerpo, tengas la edad que tuvieres.

 

Tú, que te hallas enfermo, o bajo el peso de un dolor, no te desanimes.

El dolor no es un mal, porque a través de él nos purificamos de las vibraciones groseras de los malos pensamientos, de las malas palabras y de las malas acciones.

Soporta con paciencia tu enfermedad, porque por medio de ella se está purificando el organismo psíquico, tu alma, que sólo puede expulsar las impurezas por medio de los dolores físicos.

 

Toda la naturaleza es una armonía divina, una sinfonía maravillosa que convida a todas las criaturas a que acompañen su evolución y progreso.

Sé en tu vida, un instrumento apto para captar las vibraciones de paz y serenidad de la naturaleza, y tu salud encontrará el equilibrio necesario para prosperar cada vez más.

Vive de acuerdo con las leyes de la naturaleza y con el espíritu dirigido hacia Dios.

 

Sé fiel en el cumplimiento de todos tus deberes.

Ejecuta con tesón y amor todas tus obligaciones, aunque parezcan insignificantes.

Cualquier cosa que hagas, por pequeña que sea, es un paso más hacia el progreso.

Realiza todas tus tareas, coma si dependiese de ellas -como de hecho depende- todo tu futuro.

 

“No seas esclavo de las opiniones triviales y de la ignorancia”.

Qué importa lo que puedan pensar o decir los demás de nosotros.

Lo que verdaderamente importa es lo que somos en realidad.

Ten la conciencia tranquila aunque te condenen.

No te olvides que Jesús fue el condenado y Herodes el vencedor momentáneo.

Pero, dime: ¿Cuál de los dos fue verdaderamente el vencedor?

 

No interrumpas las manifestaciones de afecto a una persona querida sólo porque los otros lo juzgan inoportuno.

Consulta tu conciencia y no des oídos a las voces de envidia y de celos.

El cariño es el aceite que lubrica los engranajes de la vida, que ya es dura por sí misma.

La vida sin afecto es un infierno, un desierto sin oasis.

Conserva tu cariño, dedicándolo a las personas que amas.

 

¡Cada día se inicio una nueva etapa de trabajo!

Acuérdate de agradecer al Padre la oportunidad de descanso que te concede y prepárate para ejecutar las tareas que tienes entre manos con alegría y buena voluntad.

Agradece, además, el trabajo que te proporciona el pan de coda día y trata de hacerlo mejor que puedas.

El trabajo bien realizado nos trae la alegría del deber cumplido.

 

Confía en tu cuerpo físico y ten la seguridad de que todos tus órganos funcionan perfectamente.

Pensando así, ayudarás o tu propia salud.

Confía en el poder renovador de vida que hay en ti.

Aleja el pensamiento de la vejez.

¡Dios está en ti!

Renueva tu salud con una respiración perfecta y no aceptes jamás la idea de sufrimiento y dolor.

Dios actúa siempre en beneficio tuyo.

 

Camina siempre con paso resuelto hacia el progreso.

Si no queremos acompañar la evolución del universo, seremos arrostrados a ella por medio del dolor y progresaremos de cualquier forma.

Entonces, continúa adelante voluntariamente.

Y no escuches al calumniador.

Sigue adelante y deja que los calumniadores se queden hablando tonterías.

Camina resueltamente en la dirección de tu progreso, y ninguna voz malévola llegará a tus oídos.

 

Renueva tu salud por medio de proyectos positivos.

Todas tus células y tus órganos cumplirán integralmente sus deberes si tú no los maltratas con pensamientos negativos de desconfianza, de miedo, de rabia y de venganza.

Envía pensamientos positivos de salud a tus órganos y células, y fortalece tu cuerpo con alimentos sanos, para no darle mucho trabajo.

 

El mundo está lleno de la Luz Divina.

Trata de percibirla y sentir las irradiaciones benéficas que se derraman sobre todas las criaturas aprovechando al máximo el consuelo que esto traerá a tu espíritu.

Míralo todo con ojos de bondad y de alegría.

Descubre la luz que brilla dentro de ti y dentro de todas las criaturas, aunque muchas veces esté cubierta por una gruesa capa de defectos.

 

¡Sé alegre y optimista!

Cuando te diriges a tu trabajo, hazlo con corazón alegre.

El trabajo que tú realizas es digno de tu persona.

Por más insignificante que parezca, es de suma responsabilidad para ti y para el mundo.

No dejes de agradecer o Dios por el trabajo que te proporciona el pan de cada día.

Llega al lugar de trabajo con el corazón feliz, y el trabajo será un pasatiempo, un estimulante, que te dará cada día inmensas alegrías y felicidad incalculable.

 

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