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Si
tus palabras son ásperas y duras y si en todos los hombres descubres a un
adversario, la vida se convertirá en un tormento.
Ten
presente que la tierra es una escuela sagrada.
Y
tú podrás ser feliz si consigues ver en todos la buena voluntad que los anima.
Procura
atraerte amigos buenos mediante palabras y pensamientos llenos de amor y de
servicio al prójimo.
¡La
irritación no solucionará ningún problema!
Piensa
que la cólera perjudica tu salud.
Si
no te irritas, tu interlocutor recuperará poco a
poco la
serenidad y
todos podrán entenderse.
Vive
en calma.
Piensa
mucho antes de hablar.
Y
no te irrites, porque la irritación no puede solucionar ningún problema.
Si
alguien no te comprende, perdónalo y sigue adelante.
No
guardes en tu corazón amarguras y resentimientos, miedos y tristezas.
Camina
hacia adelante.
Cuánta
gente espera de ti apoyo, comprensión y cariño.
Si
no te comprenden, paciencia. Perdona y sigue adelante, porque en todos los
caminos encontraremos siempre ejemplos preciosos que nos harán progresar.
El
amor y la alegría son elementos básicos para conquistar amistades y
conservarlas.
Y
son básicos también para nuestra paz mental.
Demuestra
amor y alegría en todas las oportunidades y verás que la paz nace dentro de
ti.
La
felicidad no puede estar en nada que esté fuera de ti.
Busca
la felicidad dentro de ti mismo, porque la felicidad es Dios, y Dios mora en ti.
Mira siempre el lado hermoso de la vida.
Tiene tantas cosas para apreciar y
contemplar.
Las
moscas buscan las llagas, no un cuerpo enteramente limpio.
Las
abejas buscan las flores, aun en medio de un pantano.
Sé
como las abejas.
En
medio de tanta miseria, mira con atención y descubrirás una pequeña flor que
alegrará tu alma.
¡Mira
siempre el lado hermoso de la vida!
Jamás
pronuncies palabras que desanimen a tu compañero en el camino del bien.
No
eches sobre los demás el veneno que haya penetrado en tu alma.
Si
tienes alguna decepción, dile que estás sufriendo, pero no desalientes su
alma.
El
desaliento es un veneno.
¡No
envenenes a tus amigos!
Dales
alegría, el mejor remedio para los hombres, capaz de curar todas las heridas.
Si
tienes que discutir, hazlo con serenidad.
Piensa
que tu adversario tiene los mismos derechos para hacerse oír.
Escúchalo
con la misma atención con que quieres ser escuchado.
No
acapares la discusión: los derechos de él son iguales a los tuyos.
Y
quizás, muchas veces, la razón está de su parte.
Por
lo tanto, discute con serenidad, y conquistarás
fama de sabio y de hombre bien educado.
Aprende
a respirar.
La
respiración es nuestra principal función biológica y a través de ella
suministramos al organismo la vida y la salud que nos son proporcionadas por
la Energía Cósmica.
Todo
lo que vive, respira: plantas, animales y criaturas humanas.
Si
suprimimos la respiración, se produce la muerte.
La respiración es la fuente de la vida.
Cada vez que aspiramos, introducimos en el
organismo la Energía Cósmica.
Aprende
a respirar conscientemente y evitarás numerosas enfermedades.
No
pierdas tu serenidad.
Cuando
nos mueve la cólera, la salud se descontrola,
los órganos se perturban y sufrimos terriblemente.
Si
tu amigo te traiciona, si un familiar inventa una calumnia, si aquellos a
quienes ayudaste cometen una injusticia, una ingratitud, perdónalos.
Son
personas enfermas: compadécelas. Pero tú no pierdas la serenidad, no
demuestres
que estás ofendido.
Ten
equilibrio y alegría.
Sé
agradecido.
Procura
ser humilde.
No
arrojes piedras a quien te beneficia.
No
te sientas disminuido cuando te ayudan.
Sé
agradecido.
Quiebra
tu orgullo y recibe con gratitud el auxilio que te brindan.
Jamás
desprecies los beneficios o al bienhechor.
El
peor de los defectos es la ingratitud que pasa por alto a quien nos ayudó en
tiempo de prueba.
Cada
uno recibe de acuerdo a lo que da.
Si
tú das odios e indiferencia, recibirás lo mismo.
Pero
si das atenciones y cariño, recibirás afecto y amor.
Nadie
se aproxima a los espinos, a causa de las espinas, ni
al barro, porque ensucia.
Pero
todos aprecian las flores, porque esparcen belleza y perfume.
Cada
uno recibe de acuerdo a lo que da.
Desparrama
en todas partes la alegría que hay dentro de ti.
Que
tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te
rodean.
La
alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando
todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan o nosotros.
Si
en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la
alegría, todos los que pasan por lo calle en tinieblas, serán iluminados por
tu luz.
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