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Cada
día, al despertar, haz afirmaciones positivas de alegría y de victoria,
procurando construir en torno tuyo un ambiente de serenidad y de armonía.
Aprende
a sonreír de corazón a todos: parientes, amigos, conocidos, de tal forma que
baste tu presencia para que la alegría penetre en el corazón de los que lo
tienen abierto.
Y
verificarás la felicidad que esto te causará.
No
conviertas tus oraciones en una petición insistente.
"Nuestro
Padre sabe lo que necesitamos antes que se lo pidamos".
Cuando
pides algo para ti, piensa también en los otros, en todos los que están en las
mismas condiciones.
En
los momentos de oración evita el egoísmo. La oración es el mejor momento para
demostrar nuestro amor.
Y
pidiendo por todos con amor, seremos los primeros en recibir los beneficios.
Quien
enciende una luz, es el primero en iluminarse.
Mira en los niños el futuro de la humanidad.
Procura, por lo tanto, ser solidario con las actividades que benefician a los niños.
Piensa que cada uno de ellos
podría ser un hijo querido de tu corazón.
Colabora
en la recuperación de los niños difíciles con tu ejemplo digno y noble.
En
todos los sectores, los niños son el futuro y, por eso, es necesario asistirlos
atentamente en sus necesidades.
Respeta
todas las religiones.
Cada
hombre tiene derecho de escoger el camino que prefiere.
Respeta
la libertad de credo en los otros, así como deseas que respeten el tuyo.
No
discutas ni procures sacar a nadie del camino que se trazó, a no ser que
tengas la obligación de hacerlo.
Respeta,
si quieres ser respetado.
¡No te dejes impresionar por los sueños!
Esto podría llevarte a extravagancias
ridículas.
Vive
pensando en cosas buenas y tus sueños serán hermosos y buenos.
Si
soñaste algo que luego resultó ser verdad, acéptalo con simplicidad.
Pero
no te dejes llevar por interpretaciones supersticiosas.
Mira
siempre el lado bueno de las cosas.
Coopera
con tu Patria, para engrandecerte a ti mismo.
La Patria es la reunión de todos nosotros.
Por lo tanto, evita buscar ventajas
personales, porque lo que tú sacas de más para ti está perjudicando a otros
que recibirán menos.
Cualquier
función es útil para la comunidad, y el bien común se distribuye entre todos.
No
abuses de tus privilegios.
¡Ayuda
a la naturaleza!
No destruyas los bienes que la naturaleza coloca para tu beneficio.
Ayúdala a
progresar.
Coopera
con los árboles, porque ellos cooperan con tu vida, purificando el aire que tú
respiras.
Colabora
con la pureza de las fuentes, porque ellas te proporcionan el agua que necesita
tu cuerpo.
Ayuda
a producir, para que el pan esté
siempre en la mesa de todos.
Ayuda
a la naturaleza.
¡No
maltrates a los animales!
Son
también criaturas de Dios y hermanos nuestros menores, que no poseen la
facultad
del razonamiento abstracto.
Pero son amigos que necesitan de nuestro cariño y de nuestra ayuda.
No les impongas cargas excesivas.
Aliméntalos bien.
Cúralos
en sus enfermedades.
Haz
con estas criaturas de Dios que dependen de ti, lo mismo que deseas que hicieran
contigo los Ángeles del Cielo.
¿Por qué guardas tantas cosas inútiles?
¿Para qué llenar de cosas tus armarios,
cuando tus hermanos los tienen vacíos?
Reparte
todo lo que tienes de más, para que tu alma no se halle sobrecargada al
abandonar
la tierra.
"El
corazón del hombre se encuentra donde está
su tesoro".
Si
acumulas muchas cosas inútiles te harás esclavo
de ellas, sin conseguir elevarte a las regiones bienaventuradas.
Vigila
tus palabras.
Evita
términos impropios y anécdotas pesadas.
Recuerda
que todo lo que decimos permanece en nuestra atmósfera mental, atrayendo a los
que piensan de la misma manera y que pasarán a formar parte de nuestro círculo.
No
ofendas con palabras ordinarias los ángeles de Dios, que se apartarán de ti
horrorizados.
La
buena educación se manifiesta también en las palabras que salen de nosotros.
Dios
está en nosotros en todas las circunstancias de la vida.
Sea
que actúes rectamente o que cometas una acción errada, Dios está siempre en
ti.
Ya
sea que goces de felicidad o que estés agobiado
por un gran dolor, Dios está en ti. Procura no olvidar esta verdad, en ningún
momento de tu vida:
DIOS
ESTA EN TI.
Desarrolla la parte humana de tu persona.
No vivas sólo de manera vegetal o animal,
instintivamente.
Desarrolla la parte humana de tu persona.
Procura conocer la verdad de tu origen y de tu
destino, utilizando tu pensamiento para conocerte cada vez más.
Por
poca cultura que tengas, tú posees una inteligencia capaz de razonar y pensar.
Cada
uno de nosotros tiene una tarea específica en la difusión del bien.
Prepárate
para trabajar, porque los deberes son muchos e importantes, y son pocos los que
tienen conciencia de ellos.
Ayuda
al mundo para que el mundo te ayude a ti.
Extiende
tus brazos generosos para cultivar el bien, así podrás recoger frutos
abundantes de felicidad y de amor.
Ayuda
también con la conversación.
Una
buena palabra, una sonrisa de aliento, un pensamiento constructivo, muchas veces
es el punto de partida para aquellos que nos rodean.
Si
observas tristeza o preocupación, procura ayudar.
Si
no puedes actuar, habla.
Si
no puedes hablar, al menos piensa firmemente deseando la felicidad y ésta
cumplirá su objetivo.
¡Pero
ayuda siempre!
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