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Algunos
son más lentos y otros más rápidas en el andar.
No
quieras conseguir de otros lo que no siempre tú consigues realizar.
Ten
compasión por los errores del prójimo y confórmate si sólo unos
pocos alcanzan escalar la empinada montaña de la virtud.
Nadie
puede hacerse santo de la noche a la mañana.
Sé paciente con tus compañeros de peregrinación sobre esta tierra.
Permanece
calmo y sereno.
Confía
en la fuerza cósmica que hay en todo el universo, incluso en tu propia persona.
Centra
tu confianza en Dios que habita en ti y en todas las criaturas.
Libérate
del miedo, camina con seguridad, procura oír las palabras de orientación
dictadas
en lo más profundo de tu corazón por Dios que habita en tu interior.
Evita
acusar y criticar.
Procura,
más bien, colaborar, sobre todo con el ejemplo digno y noble.
Todo
tiene su razón de ser en la vida, aunque no lo comprendamos, porque no tenemos
una visión completa, ya que sólo podemos ver la exterioridad de las personas y
de las cosas.
Deja
los juicios a Aquel que ve en los corazones y que, por estar en cada uno de
nosotros, conoce los más secretos pensamientos e intenciones.
La
vida es alegría, siempre que derramemos optimismo y amor en torno nuestro.
Busca
siempre ayudar y servir, derramando felicidad a tu alrededor, y la alegría
regresará a ti.
Procura
vivir integrado a la Energía Cósmica, que se da igualmente a todos, y verás
que tu vida se transformará en un acto de amor, en un paraíso de felicidad.
Sé
lo que tú deseas ser.
No
des importancia o lo que otros dicen de ti.
Tú
eres hijo de Dios, y como tal tienes el derecho de tu libertad.
No
te desanimes ante los impedimentos y los dolores.
Ten
la certeza de que tú, únicamente tú, tendrás que dar cuenta de tus
actos...
Por
lo tanto, busca dentro de ti mismo la luz divina, y sé exactamente lo que
deseas ser, subiendo siempre.
Trata
de vivir mejor tu vida interior.
La
agitación de la vida no debe perjudicar el yo verdadero, el alma nuestra.
Nada
debe hacer olvidar la cosa más importante.
La
Centella Divino que está en nosotros es lo real y nuestro cuerpo es apenas un
reflejo.
Por
lo tanto, trata de vivir más intensamente tu vida interior, la vida
de lo verdadero, la vida de tu alma.
No
seas esclavo del pasado y de los recuerdos tristes.
No
revuelvas una herida que está cicatrizada.
No
rememores dolores y sufrimientos antiguos.
¡Lo
que pasó, pasó!
De
ahora en adelante procura construir uno vida nueva, dirigida hacia lo alto, y
camina hacia adelante, sin mirar hacia atrás.
Haz
como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
¿Por
qué tienes miedo de no alcanzar la riqueza?
La
riqueza pertenece a todos, en el universo.
Si
existen personas más prósperas que otras,
no pienses que se trata de
injusticia o desequilibrio de la Ley.
Si
ellos consiguieron esa abundancia, lograrla también tú.
No
procures las riquezas robando a otros; búscalas en la Energía Cósmica, en el
universo, que da a todos oportunidades de acuerdo con las capacidades de cada
uno.
Un
cuerpo saludable refleja actitudes correctas y perfectas de la mente.
Alimenta
tu mente con pensamientos saludables, para que tu cuerpo pueda reflejar salud.
Equilibra
tus pensamientos en un clima de bondad y comprensión, para que tus órganos
funcionen con regularidad.
Mantén
viva la sensación de la presencia de Dios en ti, para que tu cuerpo irradie
optimismo y amor.
Trabajo
es sinónimo de nobleza.
No
desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.
El
trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.
No
existen trabajos humildes.
Sólo
se distinguen por ser bien o mal realizados.
Da
valor a tu trabajo, cumpliéndolo can amor y cariño y así te valorizarás a ti
mismo.
Controla
el tono de tu voz.
¿Has
experimentado qué desagradable es uno persona cuando se dirige a ti en tono áspero?
Entonces,
haz a los otros lo que quieras que hagan contigo.
También
cuando reprendes, hazlo con voz suave y educada, como te gustaría que lo
hiciesen
contigo, cuando te equivocas.
Recuerda
que, generalmente, somos amados u odiados de acuerdo al tono de voz que
empleamos.
¡Tú
jamás estás abandonado!
¡Absolutamente!
Un
PADRE no abandona a nadie.
Él
viste de plumas multicolores a las aves pequeñas, adorna de belleza y perfume
a las flores y no deja morir de hambre a los insectos y a los pequeños
gusanitos.
Convéncete,
no cae ni un sólo cabello de tu cabeza, sin que Él lo permita.
¡Confía
en el PADRE!
Tú
nunca estás abandonado.
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