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Mantén en tu vida una unidad de proyectos, para conseguir tus objetivos.

Mira un collar de perlas: están todos unidos por un hilo.

Si este hilo se rompe las perlas se desparraman.

Así como es el hilo para los perlas, del mismo modo es la unidad de proyectos para nuestra vida.

No dejes que las perlas de tus acciones se desparramen por falta de un hilo que las une.

 

¡No seas cruel!

Aprende o tener compasión de los que están en peor situación que tú.

Recuerda aquella máxima del Evangelio:

“Felices  los  misericordiosos,  porque ellos alcanzarán misericordia”.

Sé compasivo con los que se equivocan, porque no sabes si podrás evitar el mismo error y, ciertamente, te gustaría que lo comprendieran y te lo perdonaran.

Perdona tú también, pues, y ten misericordia con los que caen.

 

¡Lee un poco más!

Aprovecha tu tiempo.

No dejes que la ociosidad alimente tus pensamientos pesimistas, porque estarías perdiendo un tiempo precioso que no recuperarás jamás.

¡Lee un poco más!

La buena lectura alimenta el entendimiento y controla las emociones.

El libro es un amigo discreto que no se impone a nadie, y sólo habla con nosotros cuando tenemos voluntad de hablar con él.

Lee más, y haz del libro tu mejor amigo.

 

Procura pensar.

¡No seas autómata!

Tú eres parte de la humanidad, una pieza importante de la humanidad, y por poca que sea tu cultura, tienes el don de razonar.

Piensa con tu propia cabeza, procura saber de dónde vienes y a dónde vas.

¡No vivas a ciegas!

Sé tú mismo.

Sólo así podrás descubrir el camino que más te conviene.

 

No te ensalces, no te irrites, no discutas...

La mansedumbre y la serenidad conquistan los corazones y forjan la felicidad.

Nadie resiste a una persona calma y serena, pero ésta puede resistir a todas.

No hay fuerza que derrumbe la mansedum­bre, y no hay obstáculos para ella

Los mansos y los serenos consiguen todo la que desean en la tierra, con la ventaja de que jamás dañarán su salud tan preciosa.

 

No te avergüences de ser humilde.

La humildad consiste en el conocimiento perfecto de lo que somos y podemos, sin ilusionarnos con cualidades que no tenemos.

Humildad no es la posición del cuerpo ni el tono de la voz; es posición del espíritu, que sabe lo que es y lo que puede y que no necesita manifestarse a los otros; vale por sí mismo.

¡Por lo tanto, sé humilde!

 

Sé tolerante con el prójimo que se equivoca.

Cuando nos equivocamos queremos que los otros nos disculpen.

Entonces disculpa, y procura enseñar con el ejemplo.

No critiques, porque la crítica destruye.

Sé tú un ejemplo vivo y disculpa los errores ajenos, porque no hay sólo personas, sino enfermos e ignorantes de la ley; que no saben que todo lo que hacemos a los otros, recae sobre nosotros, ya sea de bien o de mal, de críticas o de tolerancia.

 

Aprende a dirigir palabras de alabanza a todo lo que es hermoso y bueno.

No retengas tus palabras de gratitud y alaba todo lo que contribuye para la belleza y bienestar de la humanidad.

¡No calles ante lo que es hermoso!

Derrama la alabanza, que nace de tu interior, en favor de personas y cosas.

La gratitud trae alegría a la vida.

Cultiva la virtud de la alabanza espontánea y sincera, y aumentarás el número de tus amigos.

 

Realiza todo con amor.

Todo lo que se hace sin amor está mal hecho y lleva a la destrucción.

Sólo el amor construye obras eternas y penetra profundamente en el corazón de la humanidad, porque sólo el amor es positivo.

Todo lo que no es amor es negativo.

Haz todo con amor porque el mismo Dios es amor.

Cuando los hombres hicieren todo con amor, sabrán lo que es la salud y la felicidad.

 

Conserva siempre en el mismo nivel tu coraje para el bien.

No hablamos de coraje de palabras, que es fácil.

Contar proezas, todos sabemos...

Pero el coraje de la lucha contra los propios defectos es lo que tiene valor, porque de allí surgirá la victoria final.

Sé constante y perseverante, camina hacia adelante y hacia lo alto, y conserva tu coraje en la acción de cada día en busca del ideal.

 

Sé en la tierra la pequeña llama que ilumina las tinieblas en que yacen millares de criaturas.

Sé el agua benéfica que quita la sed a todos los que atraviesan el desierto de la vida sedientos de cariño y amor.

Sé el alimento de los que te buscan, hambrien­tos de comprensión y de estímulo.

Trata de servir y de amar, para tener la alegría de haber pasado por la tierra distribuyendo beneficios a todos los hombres.

 

Si alguien te mostrara una semilla oscura y fea, diciendo que dentro de ella hay una hermosa y perfumada flor, tú le creerías, porque sabes que de la semilla nace la planta que produce la flor.

Pues bien, cree también que en ti, por más imperfecto que seas, crecerá, purificada y hermosa, tu alma inmortal que alcanzará la felicidad.

Ten fe en ti mismo y busca la perfección.

 

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