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Un pequeño gesto, una acción insignificante, pueden mejorar mucho el ambiente en que nos encontramos, elevar el entusiasmo de quien está desanimado, alentar a quien está desilusionado.

Un simple apretón de manos, esperanzado, hace renacer a veces el coraje a quien estaba por flaquear.

¡Cuidado!

Contribuye con algo tuyo para hacer que este mundo sea más hermoso.

 

"Quien alimenta odio, atrae fuego a su propio corazón", escribió Andrés Luiz.

Si alguien te amarga, si te ofende con calumnias, no lo imites.

Compórtate por encima de él, disculpando.

Trata de olvidar, porque los pensamientos negativos amargan y atraen sobre nosotros la ola de maldad que nuestro infeliz adversario lanza contra nosotros.

Para ser feliz, trata de disculpar y olvidar.

 

No existen personas realmente malas.

O son enfermas, o no tienen conocimiento de esa gran ley: que recibimos exactamente lo que damos.

El que es enfermo necesita ser curado.

Quien practica el mal, necesita ser iluminado.

Pero de ninguna manera podemos actuar con odio y maldad.

Trata de enseñar a los otros con tu propio ejemplo, comprendiendo que la maldad es una situación transitoria del hombre.

 

¡No te impacientes!

No tengas prisa por llegar al fin.

Deja que el tiempo madure los frutos, de modo que puedas recogerlos a punto.

Camina con seguridad y constancia, porque todo nos llegará en lo hora justa y oportuna.

Los frutos madurados a la fuerza, no son tan sabrosos como los que maduran naturalmente.

Aprende a esperar con paciencia y no te desanimes.

 

Si quieres encontrar paz y alegría en este mundo derrama, alrededor de ti, optimismo y bondad.

No te quedes inactivo en la comodidad que no produce nada.

Sólo en el trabajo en beneficio del prójimo almacenamos energías suficientes para vencer los embates de la vida.

No te pares jamás, no pierdas las oportunidades que se te presentan diariamente para hacer el bien y para que el bien llegue abundante sobre ti.

 

Sé perseverante en las buenas obras.

En la vida no se consigue nada sin perseverancia.

Para aprender piano, se necesitan muchas horas de estudio diario.

Lo que es el estudio para el pianista, es la per­severancia para cualquier actividad.

No te dejes arrastrar por el desaliento.

Reacciona con todas las fuerzas que tengas en tu corazón, y sentirás la belleza de la vida en torno de ti.

 

¡La vida es un canto de eterno belleza!

Los hombres complican la vida y dificultan la existencia, porque se creen distintos unos de otros.

Pero la vida es una sola y los hombres son todos hermanos.

Por lo tanto no rivalices con los demás.

Distribuye amor y comprensión a todos los que se te acercan.

Haz como el sol, que sale para todos igualmente con sus rayos benéficos de luz y calor.

 

¡No pongas límites a tu vida!

Trata de oír las notas armoniosas y sublimes del canto maravilloso que sale de la naturaleza.

Vive sonriente y alegre para ahuyentar las preocupaciones, para suavizar las luchas.

Sumerge tu alma en la naturaleza; absorbe la luz del sol, goza la suavidad de la luna, contempla el esplendor de las estrellas, aspira el perfume de las flores.

La vida es hermosa a pesar de los dolores y de los contratiempos.

 

El pensamiento y la palabra tienen el poder de curar.

El cuerpo es el vehículo a través del cual, se manifiestan, en el plano terrestre, el espíritu y el alma, de la cual el cuerpo es sólo un reflejo materializado.

Por eso refleja lo que pensamos, en la salud y en la enfermedad, porque recibimos de acuerdo a lo que pensamos, y somos lo que pensamos.

Piensa siempre bien, para tener buena salud.

 

No te dejes derrotar en ninguna situación.

La derrota, como la victoria, depende de nosotros.

Sin embargo, la peor derrota es la del que se desanima.

Perder, no siempre es derrota.

Pero el desaliento arruina totalmente la vida.

No te desanimes jamás.

Sigue adelante con valentía, porque la victoria sonríe solamente a los que no se paran en medio del camino.

 

Dios está en todas partes al mismo tiempo, por lo tanto está también en ti, junto a ti, viendo lo que haces, sabiendo también lo que piensas.

Si sufres, es porque el dolor te traerá beneficios futuros, y no por voluntad de Dios.

Tú dejas que tu hijo sufra en el sillón del dentista, porque esto beneficia a tu hijo, aunque lo haga sufrir.

Dios actúa también así con nosotros.

 

Mantén tu mente limpia de cualquier pensamiento menos digno.

Sólo así conservarás la serenidad y la paz como base de la felicidad.

El cuerpo es el reflejo de la mente.

Y la mente es el reflejo de nuestra alma, que es nuestro verdadero yo.

Piensa cosas nobles y elevadas, y tu cuerpo conservará inalterable la salud, dándote la felicidad que tanto deseas.

 

Sé siempre noble en tu modo de trabajar, si quieres merecer la nobleza de tus compañeros.

Demuestra siempre, desde un principio, tu propia nobleza para que los otros se miren en tu ejemplo y te imiten.

Sé bien educado, antes de exigir que lo sean los otros.

La fuerza del ejemplo es la más convincente y eficaz que existe en el mundo.

Vale más un ejemplo que millares de palabras.

Sé tú el primero en dar ejemplo con tu conducta.

 

Si la sombra de los días tristes te perturba, eleva el pensamiento hacia Dios, que está en cada uno de nosotros.

La victoria nos llega por medio de las luchas que libramos dentro de nosotros mismos.

Si las penas amargan el cuerpo, sirven para liberar el corazón.

Y después de vencer, esparceremos amor en torno nuestro, porque, por el amor, conseguimos vencemos a nosotros mismos.

 

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