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Cuando
el sol aparezca en el horizonte, saluda con un pensamiento de alabanza al
Padre y Creador y levántate tú
también para comenzar un nuevo día.
Mantén
firme en tu mente el deseo de ayudar a todos y de cumplir con perfección tus
obligaciones.
Y
así podrás deleitarte, al finalizar el día, con la conciencia feliz, de haber
cumplido tu deber.
Mientras
tú estás esperando el cielo, no te olvides que la tierra te está esperando
a ti.
Mantén
tus pies fijos en el suelo, pero eleva tu cabeza hacia el cielo.
Mejora
el camino que recorres, haciéndolo más confortable para los que siguen tus
huellas.
Trabaja
con tus brazos, lleva consuelo a los afligidos, enjuga las lágrimas de los que
lloran...
Tú
no puedes caminar solo.
Ayuda
a todos los que caminan a tu lado para que alcancen el mismo objetivo: la
perfección.
Trata
de corregir con calma a los que caen y procura disimular las imperfecciones de
los otros de la misma manera que esperas que comprendan tus errores.
La
vida es un intercambio recíproco de buena voluntad en que recibimos aquello que
damos.
Da
tolerancia, y recibirás comprensión y amor, y tu vida será un paraíso sin
dolores ni sufrimientos.
Si
tú no sabes perdonar sin olvidar, es señal de que no comprendiste todavía la
verdad y el camino que has de seguir.
Procura
perdonar y olvidar las amarguras y ofensas, las intrigas y calumnias.
Vive
de tal manera que ninguna calumnia te pueda abatir.
Perdona
y sigue tu camino.
Cuando
el calumniador abra los ojos, tú estarás tan distante de él, que no
alcanzarás a oír su voz llena de veneno.
Recuerda
que el amor al prójimo es el secreto de nuestra felicidad.
No
hables mal de nadie, no tengas rencores, ni cultives odios en tu corazón.
La
irritación y el odio son veneno que atacan al hígado y descontrolan el sistema
nervioso.
Aprende
a perdonar y olvidar, para tener tu corazón en paz y no sufrir en tu salud.
La
serenidad es el secreto de las vidas largas y felices.
Cultiva
la verdad en todos los momentos de tu vida, y la verdad te llevará
triunfalmente al progreso.
Sé
veraz en todos tus pensamientos, acciones, emociones, y no te sucederá nada
malo.
Deja
que Dios se manifieste por tu intermedio, y procura oír la voz silenciosa que
te habla en el fondo de tu corazón, por medio de tu conciencia.
Obedece
los consejos que ella te da.
¡No
te irrites nunca!
Si
el colectivo se demoro en llegar, ten paciencia.
Si
el vecino te incomoda, sopórtalo.
Tu
irritación no mejora las cosas y... arruina tu hígado.
La
irritación causa más sufrimientos a nosotros que a los demás; mientras que la
paciencia es un bálsamo, siempre pronto para suavizar las heridas propias y
ajenas.
Haz
de la lectura un hábito diario.
Acostúmbrate
a tener un buen libro a mano, y notarás que es el mejor amigo, que conversará
contigo, cuando lo desees.
Elige
libros instructivos, interesantes, sanos. Así como el cuerpo, también el alma
necesita alimentarse.
Haz
de la lectura un hábito tan indispensable como la respiración.
Trata
de dominarte y de vencerte a ti mismo.
Victorioso
no es el que vence o los demás, sino el que se domina a sí mismo, frenando sus
vicios y venciendo sus defectos.
La
victoria sobre sí mismo es mucho más difícil, y quien lo consigue puede ser
catalogado como verdadero héroe.
Aprende
a dominarte y no te desanimes jamás.
Si
aún no lo has conseguido, comienza de nuevo, y un día lo lograrás.
No
te quejes contra la vida.
Si
estás sufriendo no olvides que ninguno pasa por esta tierra libre de dolores,
así como un alumno no puede pasar de grado sin someterse a los exámenes.
Demuestra
que estás preparado para soportar con paciencia y resignación las pruebas a
que estás sometido.
Todo
lo que nos sucede tiene su razón
de ser, y de los males siempre
surge algún bien.
No
dejes de agradecer a los miembros de tu familia, a los amigos y conocidos.
No
hablamos de la gratitud común, que consiste en decir "muchas
gracias".
Se
trata de la continua gratitud que se demuestra con nuestro ejemplo por el
hecho de que ellos nos rodean con su afecto y contribuyen a nuestra perfección
con su ayuda y hasta con sus incomprensiones.
¡Domina
tu agitación!
Solamente
los personas tranquilas pueden ser totalmente eficientes.
La
agitación cansa y produce efectos contrarios.
La
prisa es enemiga de la perfección.
La
calma es el secreto de los que hacen todo bien.
Cuanto
más trabajo tenemos, mayor debe ser
nuestra calma.
Domina
tu agitación, permanece sereno, y todo saldrá bien.
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