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Conserva
tu buen humor en todas las circunstancias.
Procura
mantener vivo el buen humor de todos los que te rodean en la vida.
La
alegría es una medicina divina.
En
cambio, la tristeza nos sumerge en un océano de barro que salpica y ensucia a
los que se nos acercan
También
en los sufrimientos y dolores, procura ser alegre, porque es la mejor medicina
para conseguir la felicidad.
Ten
la certeza de que la felicidad de tu vida no puede venir de afuera.
Sólo
encontrarás la felicidad, cuando la haces nacer dentro de tu corazón, cuando
ayudas a todos indistintamente, con tus acciones, con tus palabras, con tus
pensamientos.
Piensa
siempre bien de todos, disculpando a todos, y sentirás la mayor felicidad de tu
vida con la alegría de vivir bien.
Ayuda
a todos sin exigir.
Quien
pone condiciones para ayudar, escribió el Marqués de Maricá, está reclamando
el pago antes de prestar su dinero.
No
pongas condiciones; ayuda siempre con desprendimiento, y no exijas
agradecimiento ni gratitud.
No
te olvides que cuando ayudas al prójimo, en realidad te estás ayudando a ti
mismo.
"Haz
a los otros lo que te gustaría que hiciesen contigo".
Quien
profirió estas palabras, Jesús, sabía lo que estaba diciendo.
Si
desprecias, serás despreciado.
Si
criticas, serás criticado.
Pero
si distribuyes bondad, comprensión y amor, recibirás en cambio, amor,
comprensión y bondad.
Cada
uno recibe de acuerdo a lo que da.
Haz
a los otros lo que quieres que hagan contigo.
Estamos
viviendo en el siglo de la luz; no te dejes arrastrar por ilusiones, aunque
sean bien intencionadas.
Razona
imparcialmente y no aceptes nada sin entender.
Si
no entiendes una cosa, no la rechaces.
Trata
de profundizaría con el estudio.
No
te conformes con la peor de las esclavitudes, que es la esclavitud mental.
Nacemos
para ser libres, y sólo lo seremos cuando reaccionamos libremente.
Nuestra
mente es como una estación de radio, que transmite nuestros pensamientos y
recibe los ajenos.
Pero
sólo recibiremos los pensamientos que queremos.
Depende
de nosotros fijar en nuestra mente pensamientos de bondad y de amor, para que
nos lleguen pensamientos idénticos.
De
esta manera, ningún pensamiento de maldad o de enfermedad nos podrá afectar.
Procura
vivir con equilibrio, aun en medio de la agitación de la vida diaria.
No
te dejes llevar por la ola de disipación que envuelve a todos.
Puedes
trabajar mucho, tener muchas actividades, pero nunca dejes de hacer todo a
tiempo y hora, equilibradamente.
Reserva
un tiempo para tu lectura, para tu meditación, para tu higiene mental, a fin de
mantener constantemente el equilibrio.
No
pretendas que todos piensen como tú.
Cada
persona posee en un grado diferente de evolución, una manera distinta de
proceder.
Nadie
posee la verdad total, porque la Verdad Absoluta y total es Dios, el Infinito.
Ningún
ser finito puede contener al Infinito.
Busca
la Verdad por ti mismo, pero no obligues a ninguno a pensar como tú, de la
misma manera que no te gusta que los demás controlen tu pensamiento.
No
te quejes del abandono.
Nadie
está abandonado por el Padre.
Si
te sientes solo y que nadie se preocupa de ti, haz lo contrario: procura ayudar
a otros que necesiten de ti.
Visita
los hogares pobres, a los niños necesitados, a los corazones hambrientos de
tu cariño.
Derrama
tu corazón afectuoso en el seno de los que sufren, y jamás te sentirás
abandonado.
Conserva
la calma y la serenidad en cualquier circunstancia.
Cuando
te aflija algún disgusto, como primera medida, procura moderar tu cuerpo físico:
no te pasees de un lado a otro, torciendo las manos, golpeando la mesa.
¡No!
Siéntate
y trata de estar inmóvil algunos minutos.
Verás
cómo conseguirás gran parte de tu serenidad...
Permanece
tranquilo, lo más que puedas, y los
problemas se resolverán.
Trata
de entender lo que significa servir a Dios.
Dios,
la Omnipotencia absoluta e infinita, no precisa nada.
Sin
embargo, quiere ser alabado, indirectamente, a través de sus manifestaciones,
que son las criaturas, animadas e inanimadas.
Todas
las veces que servimos a un semejante, a un animal, o a una planta, estamos
sirviendo a Dios, porque Dios se manifiesta a los hombres a través de los
mismos hombres.
Expulsa
de tu espíritu todos los recuerdos tristes.
¿Crees
que removiendo las equivocaciones lograrás corregir el mal pasado?
¡No!
Cuanto
más revuelves en tu corazón las tristezas del pasado, más sufrirás sin
resultado alguno.
Emplea tu mente en recuerdos alegres, en momentos felices, en hechos agradables del pasado.
Enciende la luz para que desaparezcan las tinieblas.
Aprovecha
al máximo los momentos de alegría, para agradecer todo lo que has recibido
de la bondad divina.
Sé
agradecido al Creador y Padre que te da tantos momentos de felicidad, y procura
irradiar alegría y sano optimismo a los que te rodean.
La
alegría es la salud del alma, y el optimismo es la alegría de mañana, bien
aprovechada en el día de hoy.
Esparce
alegría en torno tuyo.
Vive
tu vida interior con mayor intensidad, porque Dios está permanentemente en ti,
a pesar de tus imperfecciones y defectos.
El
Padre habita en todas las cosas creadas, llamando a todas las criaturas por el
camino de la justicia, de la virtud, del amor.
Nadie
puede destruir esta verdad: Dios está en ti.
Trata
de descubrirlo y habrás conquistado la felicidad.
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