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No revuelvas las cosas del pasado.

Quedarse con el pasado es renunciar al futuro.

No te dejes atrapar por la amargura y el resentimiento.

No te atormentes con lo que pasó, aunque reconozcas tu error.

Levántate y sigue adelante, lo más rápidamente que puedas.

Haz las paces con tus adversarios, envía pensamientos de simpatía y de amor, y todas las amarguras se disiparán y tú vivirás feliz y sonriente.

 

"Levanta a todos aquellos que caen en derredor de ti. Tú no sabes dónde tropezarán tus pies".

Estas palabras de Andrés Luiz, nos alertan en cuanto al deber de ayudar a todos los que caen, no sólo física sino moralmente.

No critiques al que cae.

Ayúdalo a levantarse, así como te gustaría que lo hiciesen contigo, si estuvieras en el mismo caso.

 

Cuando des una limosna, no lo anuncies a todos.

"Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha".

Ayuda sin alardes, para no humillar al que recibe tu ayuda.

Respeto al prójimo y ayuda siempre, pero en silencio, porque el Padre, que ve en lo secreto, te recompensará más de lo que puedan agradecerte los hombres.

 

Interpreta correctamente la frase de Juvenal: “Mente sana en cuerpo sano”

No es la mente que depende de la salud del cuerpo.

Al contrario, es el cuerpo sano que depende del alma sana.

Cuando el espíritu está perfectamente equilibrado, no hay enfermedades que nos ataquen.

Cuida la mente, para que la salud se refleje en todo tu cuerpo.

 

Para que puedas triunfar en la vida, hay dos peldaños de suma importancia.

Están representados por dos verbos: AMAR y SERVIR.

Jamás te desanimes en la conquista de los va­lores del alma, y procura en todas las circunstancias AMAR y SERVIR a todos y a todo, para ayudar al máximo, en el progreso del planeta que te recibe generosamente, cooperando en su evolución.

 

Ten coraje en todas las circunstancias de la vida.

Por grandes que te parezcan las dificultades, ten la certeza de que puedes superarlas con la persistencia y la fuerza que vienen de ti mismo.

Dios está en cada uno de nosotros, pronto a darnos energía y vigor, ánimo y estímulo.

Confío en la bondad del Padre, que jamás desampara o ninguno de sus hijos.

 

El minuto que estás viviendo ahora, es el más importante de tu vida, donde quiera que te encuentres.

Presta atención a lo que estás haciendo.

El ayer ya se fue de tus manos.

El mañana todavía no llegó.

Vive el momento presente, porque de él depende todo tu futuro.

Procura aprovechar al máximo el momento que estás viviendo, sacando toda la utilidad que puedas para perfeccionarte siempre más.

 

Recuerda que no debemos humillar a nadie.

Los errores que los otros cometen hoy, los podemos cometer también nosotros mañana.

No te juzgues intachable o infalible. Todos pueden fallar.

Trata a los otros con tolerancia, para poderlos corregir si yerran.

La perfección no es de esta tierra.

No exijas de los otros lo que tú tampoco puedes dar.

 

Procura comprender al prójimo.

No hieras a los que te beneficiaron.

Procura comprender las palabras y las acciones de los demás, especialmente si te aman.

No hieras la sensibilidad ajena, porque tú sabes cómo sufres cuando te hacen esto a ti.

¡Cómo duele oír palabras duras, de ingratitud, proferidas por labios de personas que amamos!

¡No hagas eso!

Procura comprender a los otros.

 

Ayuda a todos, de la misma manera que te gustaría ser ayudado.

Si tienes empleados, trata de comprender sus dificultades, así como tú deseas que comprendan las tuyas.

Colócate en el lugar de los demás y trátalos como te gustaría ser tratado si estuvieras en su lugar.

El empleado es un hermano tuyo que está iniciando su carrera, ayúdalo lo más que puedas y no te arrepentirás.

 

¿Te has dado cuenta de qué es un héroe?

El trabajo diario, las tareas difíciles, la lucha constante, todo eso hace de ti un héroe.

Entonces no te desanimes, porque los héroes superan las dificultades con alegría.

¡No te irrites nunca!

Mira a todos con buenos ojos, tratando de sembrar el coraje y la alegría que habi­tan en ti.

¡Eres un héroe, compórtate como tal!

 

No olvides de que somos el reflejo de lo que pensamos.

Nuestro pensamiento plasma nuestra vida de mañana.

Aprovecha, por lo tanto, el momento que pasa, a fin de construir un mañana risueño.

Siembra alrededor de ti semillas de optimismo y bondad, paro poder recoger mañana frutos de amor y felicidad.

Si somos esclavos del ayer, somos dueños de nuestro mañana.

 

No dudes del poder de la bondad, aunque te parezca que todo está contra ti.

Un corazón unido a Dios está en mayoría contra todo una multitud discordante.

La bondad practicada en todos los momentos es una semilla que nos asegurará una cosecha de felicidad y de paz.

Sólo quien planta bondad encontrará dentro de sí fuerza de vivir con Dios.

Usa, entonces, sin restricciones, la bondad de tu corazón.

 

No todo lo que nos cansa y nos hace sufrir es, forzosamente, un mal.

Cuando los hermanos de José lo vendieron, lo que parecía un mal se convirtió en un maravilloso bien, pues le dieron la oportunidad de llegar a ser gobernador de Egipto.

Ten confianza en el Padre que sabe sacar el bien de lo que nos parece un mal.

¡No desesperes!

Confía y sigue adelante.

 

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