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No pienses encontrar la perfección en los que te rodean.

Lo sublime es difícil.

Por lo tanto, si encuentras fallas en los que tú admiras, no te decepciones, bríndales más cariño y apoyo para que puedan reparar las oportunidades perdidas.

No desprecies a quien se equivoca, procura levantarlo, ensalzando aquellas cualidades que todos llevan dentro de sí, de modo que él pueda vencer.

 

Si estás enfermo no te impresiones.

Cualquier mal o apariencia de mal, es cosa pasajera.

La única esencia eterna y real es Dios, que es todo Bien, salud perfecta, felicidad integral, alegría sin sombras.

Si sientes dolores, procura unirte a la Energía Cósmica que te penetra en el organismo juntamente con el aire que respiras, y busca así re-vigorizar y purificar todas tus células.

 

Derrama rayos de alegría en tu derredor.

De esta manera formarás un círculo de personas que sentirán placer en estar a tu lado.

Cuando algún amigo tuyo está triste sabrá encontrar la alegría en ti.

Derrama luz sobre todos los que te rodean, porque la alegría es obra divina.

Sé un rayo de luz paro iluminar la vida de los que se acercan a ti.

 

El cielo está dentro de ti.

Aprende a vivir en el paraíso.

No es preciso morir para ir al cielo, no.

Somos nosotros que nos creamos los infiernos de tristeza y de angustia.

Entonces, aprende a crear el paraíso de la alegría.

Perdona siempre y sigue adelante, evitando cansarte.

No des importancia a lo que dicen de ti.

Deja que tu alegría brote de lo íntimo de tu corazón bueno y generoso.

 

No te dejes atrapar por las opiniones de la multitud.

Vive tu vida de acuerdo con las luces que te llegan de lo Alto.

La multitud juzga el lado externo de las cosas.

Lo íntimo, sólo Dios lo conoce.

El mundo no puede conocer las enseñanzas de amor del Maestro.

Prefiere obedecer al Maestro, amando siempre, y no des valor a las opiniones de la multitud que todo lo hace para que seamos iguales a ella, sin personalidad y sin opinión propia.

 

Estudia tu propia personalidad.

De nada nos valdrá el conocimiento de todas las ciencias del mundo, de todo lo que está fuera de nosotros, si no nos conocemos a nosotros mismos.

Estudia tu alma, que es tu verdadero "ego" que se refleja en tu personalidad exterior.

Nuestro cuerpo es la proyección de nuestra alma.

Conócete a ti mismo para vivir una vida consciente y feliz.

 

Si te sucede algo malo en la vida, no digas que fue: "voluntad de Dios".

¡No!

Dios quiere sólo nuestro bien y nuestra felicidad y nos da los medios para ser felices.

El mal que recae sobre nosotros es el resultado de nuestros errores del pasado, de nuestra ignorancia.

Siembra a tu alrededor bondad y perdón, para que mañana puedas recoger frutos de paz y felicidad.

 

No trates de acumular tesoros en esta tierra, porque los ladrones pueden robarlo y tu tesoro puede envejecer.

Alguien dijo: "No te olvides que cuando te vayas de esta tierra dejarás todo aquí, hasta tu propio cuerpo"...

¿Entonces por qué eres avariento?

Colecciona tesoros de buenas obras y de bondad hacia el prójimo, porque esas riquezas te acompañarán más allá de la tumba.

 

Trata de interesarte de los niños, que son el futuro del mundo.

Cuídalos con amor y no con indiferencia.

¡Cuántas cárceles están llenas por haber faltado el amor en los hogares!

No te olvides que el criminal más feroz, un día, fue un niño puro e inocente como todos los demás...

Cuida a los niños con desvelo y cariño, y prepararás un futuro feliz para la humanidad.

 

No te desanimes, no te pares en el primer peldaño de la ascensión.

Si te asalta la duda, si la tristeza golpea a tu puerta, si te hiere la calumnia, levanta la cabeza con coraje y contempla el cielo luminoso y tranquilo.

Aunque esté cubierto de nubes, tú sabes que éstas pasarán, y que el cielo volverá a ser despejado.

Sigue adelante, porque todas las nubes de la existencia también pasarán y brillará de nuevo el sol de la alegría.

 

No des oídos a las intrigas y calumnias; sólo el árbol que tiene frutos es apedreado para hacerlos caer.

Al árbol estéril, nadie le da importancia.

La calumnia, muchas veces, es una honra para quien la recibe.

No te detengas en hacer el bien a causa de la calumnia.

Si dejas de hacer lo que estabas haciendo, le darás razón al calumniador.

Sigue adelante, y todos acabarán por callarse, y al fin te aplaudirán por tu trabajo.

 

El hombre es lo que piensa.

Si tú insistes en pensar en el mal, en el dolor, en la enfermedad, los atraerás hacia ti.

Piensa en la salud, en la alegría, en la prosperidad y tu vida tomará un nuevo rumbo.

Afirma siempre que eres feliz, que los dolores pasan, que la salud mejora cada vez más, y la felicidad golpeará a tu puerta.

Sé optimista y permanece lo más posible unido al Padre Celestial.

 

Cuida bien de tu cuerpo, dándole alimentación sana y frugal.

No abuses de carnes y de bebidas alcohólicas. Pero no te olvides que el alma necesita también de alimentación.

Procura leer buenos libros.

Haz de la lectura un hábito diario.

No sólo de pan vive el hombre, sino también de sabiduría.

Y ésta la encontrarás en los buenos libros, compañeros deliciosos y queridos, de enseñanzas útiles.

 

La cooperación es una de las cosas más sublimes de la vida, pero la indiferencia es una de las más desagradables.

Ayuda sin interferir.

No impongas tu punto de vista cuando ayudas a alguien.

La  cooperación  ayuda,  la  interferencia atrapa.

Por lo tanto, coopera con todos, pero sin interferir en su manera de actuar y de pensar.

No tenemos el derecho de interferir en la vida de nadie.

 

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