El hombre es la síntesis de todos los sentimientos, emociones y reacciones que
surgen de su mente. La mente es la sede de todas las ansias, deseos y
pensamientos. Cuando la mente está limpia, también será limpio el mundo que
reconoce. Cuando la mente está turbia y empañada por el temor, el mundo
aparecerá como algo miserable y depresivo. Hay mucha gente que echa la culpa al
mundo sin saber que la falta está en ellos mismos.
Si aman a otra persona no reclamarán dominio sobre ella, no reclamarán sus
posesiones, no la envidiarán cuando prospere, ni sentirán alegría ante sus
sufrimientos. El amor es el más poderoso antídoto para la codicia.
La naturaleza interior del hombre es lo más cercano a la naturaleza de Dios.
El hombre debe poseer solamente la riqueza que le sea esencial. Es como el
tamaño de los zapatos: si están muy flojos, no se puede caminar, y si están muy
apretados no se pueden poner. No importa cuán grande pueda ser el lago donde el
perro beba el agua, pues sólo beberá la que necesita. Al igual que la sangre, el
dinero debe circular para asegurar la salud.
No dependan de otros para satisfacer sus necesidades personales. Vuélvanse sus
propios sirvientes antes de proceder a servir a otros.
El amor es la llave maestra que puede lograrlo todo. Es por eso que digo:
Inicien el día con amor, llenen el día con amor y terminen el día con amor, éste
es el camino hacia Dios.
El hombre es la
síntesis de todos los sentimientos, emociones y reacciones que surgen de su
mente. La mente es la sede de todas las ansias, deseos y pensamientos. Cuando la
mente está limpia, también será limpio el mundo que reconoce. Cuando la mente
está turbia y empañada por el temor, el mundo aparecerá como algo miserable y
depresivo. Hay mucha gente que echa la culpa al mundo sin saber que la falta
está en ellos mismos.
La naturaleza interior del hombre es lo más cercano a la naturaleza de Dios.
El amor hace ver a todos como una familia divina.