Ver a Dios

 

   Un monje solicitó un día a su maestro: "Señor, muéstrame a Dios, después de ser tu discípulo durante 10 años tengo necesidad de ver a Dios".

   "De acuerdo" -contestó el maestro y tomando un garrote asestó un fuerte golpe al monje.

   "¿Porqué me haces esto?" -preguntó el discípulo- "Me golpeaste y ahora siento un terrible dolor".

   "Bien -dijo el maestro- muéstrame ese dolor y yo te mostraré a Dios.

 

Volver a Cuentos