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Según cómo se mire
- Necesito desesperadamente que alguien me ayude, o voy a volverme loco. Vivo en una pequeña habitación con mi mujer, mis hijos y mis parientes, de manera que tenemos los nervios a punto de estallar y no dejamos de gritarnos y de increparnos los unos a los otros. Aquello es un verdadero infierno. - ¿Me prometes que harás lo que yo te ordene? -le dijo el maestro con toda seriedad. - Le juro que lo haré. - Perfectamente. ¿Cuántos animales tienes? -preguntó el maestro. - Una vaca, una cabra y seis gallinas. - Mételos a todos en la habitación y vuelve dentro de una semana -ordenó el maestro. El discípulo quedó horrorizado, pero había prometido obedecer. De modo que lo hizo y volvió al cabo de una semana quejándose desconsoladamente. - Vengo hecho un manojo de nervios. Qué suciedad, que peste, que ruido! Estamos todos a punto de volvernos locos. - Vuelve otra vez -dijo el maestro- y saca a todos los animales fuera. El hombre se marchó corriendo a su casa y regresó a día siguiente radiante de alegría: - Qué felicidad!. Han salido todos los animales y aquello es ahora un paraíso. Qué tranquilidad, qué limpieza, que amplitud! |