Padre e Hijo

     Cierto día un campesino y su hijo atravesaban el campo en un carro deseando llegar a destino antes del anochecer. De pronto pasaron por un sitio poblado de árboles de los que pendían jugosas moras.

     "Por favor -rogó el niño- ¿podemos detenernos un rato y comer algunas moras?

     El padre pensó un momento y queriendo complacer a su hijo le respondió: "Bien, nos detendremos un poco así podrás satisfacer tu deseo, luego volveremos a partir".

     Transcurrido un tiempo, el hombre recordó a su hijo que ya debían irse. Pero éste estaba tan abstraído recogiendo moras que ni siquiera respondió. Nuevamente el campesino insistió en seguir, pero su hijo hacía caso omiso de sus palabras. Entonces el padre dijo:

     "Mira hijo mío, yo voy a proseguir mi camino. Si tu quieres sigue comiendo moras mientas que me alejo lentamente, pero no olvides llamarme de vez en cuando. Yo te responderé. Eso sí, cuando ya no escuches mi voz, comienza a correr con todas tus fuerzas para alcanzarme o estarás perdido".

 

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