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LOS
MADEROS (Un cuento de Pascuas)
Finalmente, el tercer árbol deseaba crecer para ser el más recto
y grande de todos los árboles del bosque, que la gente lo viera en
la cima de la colina y pensara en Dios y cuán cerca estaba de alcanzarlo.
Quería ser el más grande de todos los tiempos y que la gente siempre lo
recordara.
Después
de algunos años, un grupo de leñadores llegó al lugar donde
estaban los árboles. Uno de ellos vio el primer árbol y decidió
cortarlo para vender su madera a un carpintero. El árbol estaba muy
feliz, debido a que sabía que el carpintero podría convertirlo en
un cofre para tesoros.
Otro leñador cortó el segundo árbol con el objetivo de venderlo
al carpintero del puerto, razón por la cual este árbol se puso muy feliz
porque sabía que estaba en camino de convertirse en una poderosa
embarcación. El
último leñador se acercó al tercer árbol, el cual estaba muy asustado,
pues sabía que si lo cortaban, su sueño nunca se volvería realidad. El
leñador dijo entonces: "no necesito nada especial del árbol que
corte, así que tomaré este" y cortó el tercer árbol.
El primer árbol fue convertido en un cajón de comida para animales,
puesto en un pesebre y llenado con paja. Se sintió muy mal, pues eso no
era lo que tanto había deseado.
El tercer árbol fue cortado en largas y pesadas tablas y dejado en
la oscuridad de una bodega.
Un
día, años más tarde, un hombre y una mujer llegaron al pesebre en que
habían convertido el primer árbol. Ella dio a luz un niño y lo colocó
sobre la paja que había en el cajón. El árbol sintió la importancia de
ese acontecimiento y supo que había contenido el tesoro más grande de la
historia.
Años más tarde, un grupo de hombres entró en la balsa en la que habían
convertido al segundo árbol. Mientras estaban en el agua, se desató una
gran tormenta y el árbol pensó que no sería lo
suficientemente fuerte para salvar a los hombres.
Los hombres despertaron al que dormía y este se levantó y dijo:
"!Quédate quieto¡" y la tormenta se detuvo. En ese momento el
segundo árbol se dio cuenta que había llevado al Rey de reyes y Señor
de señores.
Finalmente, un tiempo después, alguien tomó el tercer árbol convertido
en tablas y lo cargó sobre su espalda por las calles, al mismo tiempo que
la gente lo escupía, insultaba y golpeaba. Se detuvieron en la cima de
una pequeña colina, donde el Hombre fue clavado al árbol y levantado
para morir.
Cuando parece que las
cosas no van de acuerdo a tus planes, debes saber que siempre Dios tiene
un plan para cada uno de nosotros. Si pones confianza en El, te va a
dar grandes regalos cuando llegue el momento.
Recuerda que cada árbol obtuvo lo que pidió, sólo que no en la forma en
que pensaba.
No siempre sabemos lo que Dios planea para nosotros, sólo sabemos que tiene
un buen plan. |