La piedra preciosa

   

   El viajero llegó a las afueras de un pueblo y se sentó debajo de un árbol. Inmediatamente se le acercó corriendo un vecino del lugar diciendo:

   "La piedra, la piedra, dame la piedra preciosa. Anoche un sueño me anunció que un extranjero me traería una piedra preciosa que me daría la riqueza para siempre".

   El viajero buscó en su bolso y sacando una piedra se la entregó. "Debe ser ésta, la encontré ayer en un bosque", dijo.

   Era una piedra enorme, quizá el diamante más grande del mundo.

   El hombre lo tomó y regresó muy de prisa a su casa. Pero esa noche no pudo dormir, dió vueltas y vueltas en la cama durante toda la noche.

   Al día siguiente volvió al lugar donde se encontraba el viajero para devolverle el diamante, con estas palabras:

   "Dame la riqueza interior que te permite desprenderte de este diamante con tanta facilidad".

 

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