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La Enseñanza del Sabio de la Túnica Color Ciruela
-"¡Es horrible! Vuelvo de la ciudad imperial, Lo-Yang, y sólo he visto por -"Ven a sentarte aquí un momento, junto a mí" -dijo el sabio. Se quedaron allí mucho rato, silenciosos. Luego, el sabio se levantó y llevó consigo a su compañero hasta el camino. Mientras andaban en silencio, se dieron cuenta de la belleza de las flores, de la fortaleza de las árboles. Llegaron a un pueblo al mediodía, donde las gentes descansaban y todo irradiaba paz. Al recorrer el pueblo, el estudiante murmuró: -"Sin embargo, esta mañana la gente se peleaba y gritaba..." Más allá se veía un campo donde los soldados descansaban, y el estudiante observó: -"Hace unas horas guerreaban y ahora están tan tranquilos..." De madrugada, el sabio y el joven llegaron a Lo-Yang. Las calles estaban limpias, la gente iba tranquilamente a sus asuntos y el aire fresco halagaba el olfato. Pasearon un rato por el palacio imperial, y luego se sentaron en el patio. El emperador se acercó a ellos sonriendo y dijo: -"Hoy es un día de paz y de amor." En el camino de regreso, el estudiante manifestó su sorpresa: -"¿De dónde procede este cambio, si ayer mis ojos no encontraban por todas partes más que muerte y negatividad?" -"Oh, es muy sencillo" -dijo el sabio- "LO QUE TÚ ERES SE REFLEJA A TU ALREDEDOR. Y DONDEQUIERA QUE ESTÉS VES TU PROPIA REALIDAD." |