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Hablar con Dios
Cierta vez un hombre se hallaba profundamente concentrado en la certeza de llegar a hablar con Dios. De pronto, una ratita a su alrededor lo distrajo. La ahuyentó bruscamente y volvió a su concentración. Una y otra vez la ratita rondaba al hombre y una y otra vez éste la espantaba con furor. De pronto la ratita dijo: "¿Porqué me echas de tu lado de tal manera?" El hombre respondió: "¿No ves que me estorbas? Me distraes mientras trato de comunicarme con Dios".
"Vamos -dijo la ratita-. ¿De verdad crees poder comunicarte con Dios,
cuando ni siquiera puedes comunicarte conmigo que soy sólo una rata? |